martes, 11 de junio de 2013

¿Dónde están las Democracias Latinoamericanas?

Diosdado Cabello miraba complacido la golpiza que terminó con el tabique de una representante de la oposición venezolana, previamente les habían vetado el derecho a tomar la palabra. Eran los diputados de oposición. La Hojilla, el programa favorito del extinto Chávez mostraba un nivel de agresividad y desataba un rosario de amenazas que atemorizaban al más valiente de los demócratas venezolanos, su personaje estrella termino renunciando después de conocida una cinta que delataba la injerencia cubana en el proceso chavista. Las amenazas y los procesos judiciales desarrollados bajo la estrategia de anular “democráticamente” al opositor son el pan de cada día, aun así, los días de la dictadura de Maduro están contados, es cuestión de tiempo, sin embargo, el tiempo político suele ser caprichoso, no obedece a las reglas de la física normal, de manera que la estrepitosa caída puede tomar meses o algunos años, entre tanto, el pueblo venezolano se debate entre la inflación, la escases, la violencia y el miedo, la pregunta es:  ¿donde están las democracias latinoamericanas?

Un silencio cómplice acompaña la dictadura venezolana. Ni la Carta Democrática Interamericana, ni los múltiples tratados suscritos pomposamente en defensa conjunta de la democracia en nuestros países, ni la aplicación de los tratados que aseguran el respeto a los Derechos Humanos parecen estar en la mente de las democracias latinoamericanas en vigencia. En el entorno, un coro de émulos fallidos hace albortos mediáticos a favor de la dictadura caraqueña.  Es posible que el estratégico poder petrolero venezolano haga de mordaza, pero tan valioso atributo puede fácilmente transformarse en un boomerang que termine cortando las cabezas de los discretos cómplices. Hoy la mordaza es el petróleo, mañana podrá ser la raza y pasado mañana la crisis financiera. El cómodo y hasta cierto punto traidor mutismo de Brasil, de Chile o cualquier otra nación democrática de la región más parece un juego pirotécnico que una estrategia diplomática, empero, se olvida miedosamente que con más frecuencia de lo que se cree, esta suerte de pirotecnia política termina quemando las praderas, y por regla general, sobre sus cenizas suelen levantarse los pueblos.

viernes, 10 de mayo de 2013

Democráticamente Medievales

La aprobación de la Constitución Política del Estado en vigencia fue sin duda el proceso más escabroso de la historia nacional. Redactada mediante procedimientos que más parecen producto de un drama medieval, terminó en un acto aprobatorio que no hacia parte ni siquiera de la conciencia de sus constituyentes, sin mencionar su revisión efectuada en los oscuros confines de una oficina de la vicepresidencia por un puñado de masistas. La opinión pública no dudo un minuto en calificarla de “trucha”.  Finalmente igual se aprobó. Cualquier “movida” política a lo largo de toda la Colonia y la Republica resulta insignificante frente a este acto del oficialismo.
La elección de los miembros del poder judicial hace parte de otro episodio vergonzoso. Todos los ciudadanos votamos forzados por las listas de fiscales y jueces que el partido de gobierno había elaborado. Las entrevistas de los futuros operadores de justicia causaban vergüenza ajena. Terminó ganando el voto nulo, el Tribunal Electoral decidió que esos votos no se contaban. Hubo fiscales que se hicieron del puesto con menos del 1% de aprobación ciudadana. A la vuelta de la esquina resulto que los jueces y fiscales del MAS integraban bandas de extorsión. Igual fueron posicionados y ahí están encarcelando opositores.
En un efusivo discurso el presidente Morales ratifico que no podía ser candidato por un tercer periodo. En los días siguientes en una infinidad de declaraciones el gobierno ratificaba que Morales cursaba su segundo periodo y en consecuencia no podría ser reelecto nuevamente. Hoy resulto que esto no era cierto. Sera candidato y volverá a gobernar.
Si analizamos la secuencia de los burdos engaños y triquiñuelas de las que hace uso el gobierno para hacer lo que se le viene en gana uno termina pensando si esta es una pesadilla medieval. Se trata del imperio de la transgresión y la vigencia del despotismo al mejor estilo monárquico y absolutista, empero, lo que no acepta triquiñuelas obsoletas es la condena del pueblo y en esto la historia es implacable. Ya nos cansamos, y parece que más temprano que tarde los artífices del “cambio” tendrán que rendirnos cuentas y entonces, veremos quién es más hábil en interpretar la otorgación de sentencias.

lunes, 6 de mayo de 2013

¿Una Declaración de Religiosa Fe?

La preocupación presidencial por el robo de joyas de la Virgen de Copacabana, resulta de alguna manera sorprendente dado el manifiesto carácter laico del Estado Nacional y la poco disimulada aversión oficialista a la Iglesia Católica, se trata, empero, de un acto cuya comprensión solo es posible en el marco ideológico del actual gobierno. Las duras palabras del presidente apuntan a la Iglesia entendida como una unidad simbólica y a su parte visible; los obispos. El discurso oficial sobre el tema incluye además una inusual declaración de fe mediante la cual el presidente se declara ferviente creyente y apela a Dios como garantía de la honestidad que rodean sus lapidarias declaraciones. Se muestra como un creyente preocupado por los bienes de la Iglesia.
El mero sentido común pone en duda la veracidad de su argumento y trasluce una intencionalidad ideológica condicionada por un elemento central; la instalación en el ámbito social de un cuestionamiento a la jerarquía católica respaldado por la fuerza de los hechos (fueron religiosos los que cometen el delito).
En la perspectiva del materialismo histórico ortodoxo, la religión se concibe como “el opio de los pueblos”, una rémora de la ideología dominante burguesa cuyo propicito es socavar la capacidad revolucionaria de la sociedad, y en consecuencia, su eliminación deviene como una tarea imprescindible del proceso de cambio. La” Revolución Cultural” contiene en lo más profundo de su núcleo discursivo la necesidad ineludible de borrar la noción de lo divino y dar curso a la creatividad humana sin las trabas ni las culpas emergente de un “Dios castigador”.  En esta perspectiva, ningún proceso de corte marxista-ortodoxo fundado en los preceptos del materialismo histórico, descuido una parte importante de su arsenal político y sus recursos ideológicos en suprimir, ya por la vía persuasiva, ya por la vía pragmática el culto religioso católico.
Desde esta perspectiva las declaraciones del primer mandatario no resultan casuales y menos anecdóticas, hacen parte constitutiva de una perspectiva de Poder. En realidad traducen la intencionalidad estratégica de vincular la religión católica al imaginario de lo indeseable (como indeseable es el hurto) No se trata de un discurso articulado por la fe, sino por la ideología. Tampoco versa sobre el robo de joyas, versa sobre la imperiosa necesidad gubernamental de copar hasta los más profundos filones de la subjetividad social. No es una denuncia de corte moral, es un artificio político que pretende socavar las bases de Iglesia Católica, no es la declaración de un creyente, es el enunciado de una vocación de poder que no reconoce límites.

miércoles, 17 de abril de 2013

El Unicornio Azul

Hace unos treinta años la poética canción “El Unicornio Azul” se entonaba como un himno clandestino junto a las piezas de Mercedes Sosa o Cafrune cuya voz de tenor de villorio denunciaba la cruda realidad de nuestros pueblos. Lo mataron. El y muchos otros (Benjo Cruz por ejemplo) se habían convertido en los trovadores de unos pueblos que se debatían en épicas batallas por la libertad y el “Hombre Nuevo”. Para entonces, estas figuras encarnaban la liberación nacional, y el socialismo era la fórmula que despejaba la ecuación en toda sus múltiples expresiones; con él no habría hambre, no habría discriminación, no habrían perseguidos políticos ni exilados, ni desaparecidos, la vida se parecía a una estadía nupcial en el paraíso. Muertos y mártires de por medio, en una década las dictaduras cayeron una a una, empero, la democracia recuperada con tanto dolor y sangre venía con otros ritmos y los viejos y agrestes trovadores se incorporaron a la larga lista de “los clásicos”. La democracia traía consigo desafíos que no se habían pensado y  la prosa del Unicornio Azul no engranaba con la vorágine de la reconstrucción democrática, todo pasaba bajo el espectro  de la globalización salvaje, los derechos humanos, la libertad de expresión, la emergencia de la diversidad y la sombra de los conceptos nómadas que la propia democracia engendraba y paría día a día, todo cambiaba con velocidades abismales, excepto Cuba, único país latinoamericano donde “triunfó” el socialismo, allí se seguía entonando El Unicornio como en los viejos tiempos, se podría decir que la caída del Muro de Berlín que puso fin al socialismo real paso desapercibida, Cuba quedo sin la plata de los rusos, con el bloque de los gringos y la familia Castro en el Poder. El reino de la rumba se transformó en el infierno de la realidad y Cuba terminó paralizada en el tiempo, peor aún, el “Hombre Nuevo” no llegó jamás, en su remplazo estaba el preso político, el disidente, el “gusano” para utilizar la nomenclatura de Fidel.
Para la exportación –sin embargo- tenían algunos insumos de rendimiento decreciente, Silvio Rodríguez por ejemplo. Da conciertos gratis en todos los lugares en que potencialmente podrían haber recursos explotables, puestos de trabajo bien pagados que “aportan a la Revolución”, (encontramos miles en Bolivia todos con mandil clínico, y decenas de miles en Venezuela). Sin duda la belleza musical del Unicornio Azul o de cualquier pieza musical y poética de esa talla son una maravillosa creación del intelecto humano, pero esta belleza se corrompe cuando se la instrumentaliza a favor de las doctrinas vencidas por la historia. Podríamos decir en consecuencia que en los próximos días tendremos Silvio, lo que no tendremos será honestidad intelectual.

viernes, 29 de marzo de 2013

El Discurso Vicepresidencial

El discurso del Vicepresidente Álvaro García Linera en el acto de conmemoración de los 18 años del IPSP realizado estratégicamente en la ciudad de Santa Cruz, revela la naturaleza de los preceptos ideológicos de ese movimiento político, que, inscrito en las formas más clásicas del populismo latinoamericano. Devastar al adversario con una verborrea que linda en la paranoia fue siempre un recurso extensivamente aprovechado por los movimientos populistas y en general por todos los regímenes de claras tendencias totalitarias. La identificación del “otro” como una encarnación del demonio, y la devaluación de todos sus atributos éticos y morales son características inherentes a este tipo de discurso. Por regla general ante la imposibilidad de articular un mensaje claro, apelan a los sentimientos y las frustraciones de la sociedad. La rememoración de hechos descontextualizados, la exaltación del “pueblo” como una categoría imprecisa (de la que participan los que coyunturalmente son presa fácil de la demagogia populista) y la apelación a frases radicales, estuvieron presentes en el pasado en los fogosos discursos de Mussolini, Hitler y otros dictadores que la historia se encargó de juzgar, empero, en la misma proporción en que esos mensajes muestran una agresividad constante, también dan cuanta de los profundos temores que los engendran.
El discurso de García Linera se hizo más directo y radical en el acto realizado en Santa Cruz porque es el departamento que más temores les produce. Aun considerando el vertiginoso crecimiento del MAS es esta ciudad, está fuera de duda que el modelo etnocéntrico del actual gobierno difícilmente podría cuajar en el pueblo cruceño en el corto plazo, de hecho, el único interpelador que logró poner el jaque el Estado aymara de Evo Morales, fue el protagonizado por los indígenas de Tierras Bajas. La derrota política del TIPNIS fue el más duro golpe al régimen.
 Un mínimo esfuerzo por depurar la semántica de la fogosa alocución vicepresidencial eliminando todos los adjetivos y redundancias, podría arrojar un solo mensaje: Si aquí no ganamos, se jodió el proyecto. En eso García tiene razón. Si la sociedad civil se atrinchera en los bastiones democráticos cruceños, el estado Aymara será un proyecto fallido, y eso, sin duda, lo sabe el vicepresidente. Ojala lo entendiera mejor la oposición.

miércoles, 20 de marzo de 2013

La Caja de Pandora

La grabación de la una conversación del fiscal Soza en la que hace reveladoras confesiones de culpa, desencadeno una serie de reacciones tendientes a minimizar la importancia y gravedad de las mismas, el recurso inmediato pasó por impartir la instrucción de investigar la grabación, y no al grabado, en el segundo movimiento se instruyo el inicio de un juicio en contra de la Senadora que presentó la cinta públicamente. Las autoridades gubernamentales la acusan de complicidad, suponiendo que la intensión de hacer pública la conversación del temido fiscal, tenía la intensión de evitar un paso procesal considerado importante en el proceso que se sigue a varios ciudadanos acusados de complotar contra el proceso de cambio, y promover movimientos separatistas cruceños.
Mas allá de todos los argumentos que se pueden dar, lo cierto es que las acciones del gobierno en prácticamente todos los casos en que se pone en evidencia una irregularidad importante, terminan invirtiendo el orden de los factores; nunca resultan sospechosos los denunciados y, finalmente, la presunción de un delito recae sobre el denunciante. Semejante proceder ha dejado ya claro lo peligroso que puede ser denunciar las arbitrariedades y abusos del gobierno. En el caso que nos ocupa, por la seriedad de las confesiones hechas por el fiscal, la respuesta del gobierno adquiere las características de escarmiento. Se trata de “sentará precedente” evitando semejantes atrevimientos en el futuro.
 Para cualquier ciudadano interesado en la realidad boliviana está claro, que con más frecuencia de la que se cree, la ley tarda pero llega. Posiblemente el artificio mediante el cual el denunciante termina denunciado, o lo que es lo mismo, el honesto termina como corrupto, tenga cierto rédito en el corto plazo, pero en el mediano e incluso en el largo plazo las cosas suelen cambiar. Si los actuales poderosos creen que en el futuro evadirán el juicio y la punición social y jurídica con la facilidad con que revierten la lógica de los procesos en la actualidad; están absolutamente equivocados, en algún momento tendrán que dar cuenta ante la Ley de semejantes atropellos, sin mencionar la abrumadora y exuberante cantidad de elementos de prueba que saldrán a luz pública. En política es muy frecuente que se abra la Caja de Pandora en la primera oportunidad viable, ese es el momento que los que siembran huracanes cosechan tempestades.

martes, 5 de marzo de 2013

El debate sobre la reelección

El debate sobre la reelección presidencial se ha desplazado justo donde no debía estar: en la esfera moral de la política. La oposición sostiene que el presidente le mintió al pueblo y el oficialismo dice lo contrario. Independientemente de quien tenga la razón el debate suma cero dado que, fuese o no cierta la acusación, el MAS impondrá la candidatura de Evo Morales y este ganará las elecciones con métodos legítimos o ilegítimos; dejar el Palacio Quemado no está en la lógica de Poder del MAS.  
En realidad se trata de un enfrentamiento verbal que lo único que pretende es exacerbar las contradicciones entre los partidos que conforman la endeble oposición, y evitar por esta vía la eventual conformación de una candidatura única que, aunque no ganará las elecciones, evitaría el rodillo de los dos tercios. El único producto que esta contienda puede producir no es electoral, tiene carácter simbólico al mostrarle al electorado que el presidente es un mentiroso y en consecuencia su calidad moral y ética está en duda. Lamentablemente, en política los juicios morales pocas veces muestran cierta eficiencia. La oposición se desgasta en una contienda cuyo resultado será electoralmente intrascendente, debería hacer todos los esfuerzos por lograr un Parlamento sin mayoría oficialista, cosa potencialmente posible si en vez de discutir quien es mas mentiroso se volcaran los esfuerzos en debatir cual es la estrategia adecuada para neutralizar las pretensiones arrolladoras del MAS. Un Congreso que impida una mayoría masista debiera ser el objetivo central de la contienda política actual, y aunque denunciar la naturaleza moral del régimen es simbólicamente importante, en los hechos solo rinde como recurso discursivo. Si la oposición no toca suelo, no solamente tendremos a Evo Morales un periodo más, sino, además, lo tendremos con una renovada arrolladora congresal. Si milagrosamente el Tribunal Supremo Electoral declara inconstitucional la reelección de Morales, en 24 horas sustituirán su presidente viabilizando un funcionario "leal", lo que pone el debate en fojas cero: el gobierno ganaría el escaso tiempo que le queda a la oposición, y esta se percataría que hizo el papel de monaguillo en un guion melodramático escrito por el oficialismo.

jueves, 21 de febrero de 2013

Benedicto XVI y los Eternos Candidatos

La renuncia del Papa Benedicto XVI sorprendió al mundo entero, la decisión del Santo Padre no estaba prevista ni hacía parte de las modalidades de terminar un pontificado desde hacía 600 años, en realidad es probable que muy pocos hombres a lo largo de seis siglos hubieran imaginado la renuncia de un Papa, no es un procedimiento adscrito a lo que la mayoría de nosotros imaginamos como el fin de una autoridad de ese rango y trascendencia. Las razones dadas por el renunciante son absolutamente razonables: estoy cansado y mi salud no me permite ejercer el cargo de forma adecuada, en otras palabras, no quiero hacerlo mal. Una brillante declaración de honestidad que da cuenta de la entereza moral del Papa y de su sentido de responsabilidad para con la extensa comunidad Católica Apostólica y Romana. Se trata, empero, de una decisión humana asumida por un hombre de calidad moral.
El alejamiento del Papa contrasta con la pobreza moral de hombres como los hermanos Castro, cuya ambición de poder llevó a Cuba a una tiranía de medio siglo y el reinado de la miseria, las pretensiones continuistas de Evo Morales, el triunfalismo del presidente ecuatoriano, el desenlace casi surrealista de un enfermo terminal como Chávez o la arrogante continuidad de la mandataria argentina. Todos estos casos expresan la precariedad moral de estos personajes aferrados a sus puestos y las prebendas del poder, imaginando exóticas “movidas”, inventándose forzados preceptos legales, decapitando adversarios y dilapidando las arcas del estado en campañas electorales encubiertas. Qué lejos se ven de un hombre que renuncia al papado -la institución más poderosa del mundo católico- al simple reconocimiento sus limitaciones. Nadie le echó en cara si lo hacía bien o mal, si su comunidad lo aceptaba o lo rechazaba, fue más simple, más humano, se impuso la responsabilidad para con millones de católicos frente a la eventualidad de no hacerlo bien. Si los Castro o los Kirchner, los Morales o los Chávez tuvieran una centésima de la calidad de Benedicto XVI, hacía rato que hubieran meditado seriamente en torno a la calidad de sus actos, pero no podemos pedirle peras al olmo, no están hechos para los actos de grandeza humana, se mueven dentro los oscuros pasillos de su mediocridad apocalíptica.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El Censo y el Proceso de Cambio

Los que estamos habituados al manejo de información numérica y el procesamiento de datos, sabemos que el manejo estadístico de la información, es decir, frecuencias, tablas de contingencia que cruzan dos o más variables, calculo de medias, distribución de los datos etc. se hacen únicamente cuando 1) se ha procesado la información completa y depurada y  2) cuando se cuenta con una matriz que permite generar estos datos.
En la antigüedad esto se hacía a mano. Los datos se procesaban a través un conteo boleta por boleta, pregunta por pregunta. El proceso era exactamente igual al conteo de votos en las elecciones. Por lo general los tabuladores cometían muchísimos errores de manera que los cuadros nunca cuadraban. Las estadísticas estaban plagadas de errores hasta que de pronto apareció una maravilla: la computadora. Se acabaron los “palotes”, las pesadillas cuando los resultados no cuadraban (había que revisar los resultados cuestionario por cuestionario nuevamente) etc. El trabajo se redujo por lo menos en un 90% y la posibilidad de error era prácticamente nula. Los resultados eran además altamente confiables.
 El “Proceso de Cambio” en este sentido parece haber retrocedido al menos 25 años. Esta conclusión se deriva de las declaraciones del director interino del INE, Ing. Soria Galvarro, quien aseguro hace poco que “El conteo manual se hizo especialmente para brindar información preliminar con el más alto grado de seguridad.(sic)”. Resulta que “el grado de seguridad“ está en duda por la técnica manual utilizada. Esta mas que probado que los humanos cometemos más errores que las computadoras, de hecho, estas, no se equivocan. Frente a semejantes aseveraciones solo caben tres hipótesis, a) el Director no tiene idea de lo que es un procesamiento manual de datos, b) Nos está mintiendo o, finalmente, c) requiere tiempo para manipular la información con objetivos oscuros. Tiendo a creer que es más probable la tercera por sus implicaciones políticas, económicas y sociales, lo que hiere la dignidad de los ciudadanos al asumir por axioma que todos sufrimos de retardo mental crónico frente a la genialidad de los operados del Estado.

viernes, 18 de enero de 2013

De Poderosos y Violadores


Tomas Mann, dos meses después de que Hitler se convirtiera en Canciller de Alemania, anotó en su diario personal que él había sido testigo (frente a la ascensión del nazismo) de una revoluciónnunca antes vista, una revolución “sin ideas...contraria a lo más noble, lo mejor, lo más decente, contraria a la libertad, a la verdad y a la justicia” Esa misma sensación experimenta una buena parte de la sociedad boliviana frente al gobierno del MAS. La esperanza de que el nuevo régimen encarnara una renovación capaz de borrar los grandes déficits de la democracia pactada ha quedado pulverizada, el gobierno del MAS ha superado con meritos todos los defectos de todos los estilos y modalidades democráticas a lo largo de la colonia y la republica, y lo único que deja es un amargo sabor a corrupción e inmoralidad que lo tiñe de principio a fin.

Cuando el MAS se hizo del poder todos los operadores políticos del régimen se empeñaron en mostrar el pasado inmediato (neoliberal) como la etapa más obscura de la historia republicana. Hasta se propuso reescribir la historia. No había un solo acto de los gobiernos liberales que no obedeciera a un designio diabólico, inmoral, corrupto y antipartria; el estereotipo se ha volcado en contra de ellos mucho antes de lo previsible, hoy es posible decir sin temor a equivocarse que la calidad moral y ética del gobierno ha superado –por lo malo- cualquier limite y a cualquier gobierno anterior.
No es que el gobierno no cuanta con gente idónea, seguramente hay muchísimos funcionarios que se ganan la vida honestamente trabajando para él, se trata de que el Estado se ha corrompido, ha perdido lo noción de los limites éticos, su borrachera ha concluido tumbado mujeres indefensas, violandolas y echándolas a la calle, una imagen que parece más propia de un film de Hitchcock que de una “Revolución Cultural”. La calidad moral de MÁS está en debate. No sirven ya los masivos mensajes televisivos y la impávida frialdad con sus operadores e ideólogos tergiversan los hechos, buscan justitificaciones de un nivel alucinante, o buscando la mano negra de la oposicion y la derecha. (Cómo imaginamos un agente de la derecha exitando los instintos sexuales de una ebria autoridad masista?) ya no sirve, no solo porque los curiosos argumentos resultan inútiles frente a la contundencia de los hechos, sino porque en la mayoría de los casos cada justificación linda en la estupidez y cae en el ridículo.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Una Cosa Llamada Modernidad

Giovanni Pico Della Mirandela fue un libre pensador que murió un martes 17 de noviembre de 1494, a los treinta y un años de edad a poco tiempo de ser admitido en la Orden de Los Dominicos.  Fuertemente influenciado por los autores franceses de su tiempo escribió un texto bajo el título de Conclusiones philosophicae, cabalisticae et theologicae, conocidas como Las 900 Tesis. La publicación fue  precedida de un ensayo que tituló Discurso sobre la dignidad del hombre en que establece los tres principios que dieron forma al prolijo movimiento intelectual del Renacimiento. Los principios de este curioso personaje se resumen en los siguientes postulados: “Los hombres tienen el derecho inalienable a la discrepancia, el respeto por las diversidades culturales y religiosas y, finalmente, el derecho al crecimiento y enriquecimiento de la vida a partir de la diferencia”. Llama la atención la actualidad de estos preceptos, una lectura despreocupada sin duda las atribuiría a algún analista de la actualidad ya que resultan absolutamente apropiadas para gran parte de la humanidad en el siglo XXI, no debiéramos extrañarnos: Mirandela es moderno, es el padre de la modernidad.
Llama también la atención esta suerte oposición epocal frente a la modernidad, primero porque es difícil comprender como puede despreciarse un tiempo al que debemos prácticamente todos los recursos culturales, intelectuales, científicos y tecnológicos de los que gozamos en la actualidad. Hombres como Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, Maquiavello y muchos más -contemporáneos todos- prefiguraron el desarrollo vertiginoso de la humanidad. Fue una época grandiosa.  Con el exclusivo recurso de la razón doblegaron ochocientos años de oscurantismo, sin embargo, el poderoso impulso de esos hombres goza hoy de muy mala reputación. Los mitos y las visiones cosmogónicas que atizaban las hogueras de la Santa Inquisición han retornado con ropajes nuevos.  Una adoración por el pasado y la añoranza irreflexiva por retornar a las formas más primarias de la organización social y la administración de las subjetividades toma cuerpo, la idea es más simple de lo que parece; debe volverse al pasado porque la modernidad solo nos trajo miseria, destruyo los vínculos solidarios de antaño, hizo trizas la familia y sus valores, enajeno al hombre al impulso de las grandes maquinas y portentosas factorías y termino devastando la madre naturaleza; he ahí el producto de la modernidad.
Pico Della Mirandela nos recriminaría de manera aún más simple: el problema –diría- no es lo que la modernidad hizo del hombre y la sociedad, sino al contrario, lo que él hizo de ella. Nos hemos acostumbrado a juzgar las cosas ideológicamente y terminamos siempre argumentando verdades a medias, excepto que, en este caso, la modernidad nos dio cientos de miles de veces más que cualquier ideología. No hay una sola cosa al servicio nuestro que no se la debamos a la modernidad y junto a ella, todos los horrores que el hombre hizo en su nombre, aun así, esta perversa dualidad es solo la expresión final de la naturaleza humana, extraña simbiosis entre el bien y el mal, entre la exclusiva capacidad de crear y su incomprensible necesidad de destruir, esto, empero, no estaba en el plan de Mirandela no de sus geniales contemporáneos que inventaron los tiempos modernos.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Empates Catastróficos

La crónica situación de conflictos latentes y manifiestos en que se desenvuelve el país en al menos el ultimo lustro, no corresponde a la idea original del presidente, según el cual, su advenimiento al poder presagiaba un periodo de consensos y paz social. Desde los épicos bloqueos del Mallku hasta las elecciones en que el MAS alcanza el Poder el deseo unánime era la instalación de un gobierno que viabilice estabilidad económica, política y social en el marco del juego democrático. Esto no ha sucedido. La esperanza de que Evo Morales canalizara los enconos sociales de una manera más apropiada quedo como dato del primer discurso presidencial, casi de inmediato las tensiones sociales emergieron de forma inusitada, de hecho, los conflictos que estábamos acostumbrados a observar en el periodo democrático (1982-2006) no desaparecieron, solo cambiaron de signo, se hicieron claramente racistas y además, se incrementaron. Así nació el Estado “Pluri”, sin ninguna base de conciliación. Los enfrentamientos entre segmentos y clases sociales dieron paso a tensiones de orden étnico-racial. A titulo de inclusión se excluían otros segmentos, kharas (mestizos) y etnias no aimaras eran ahora los excluidos.  Esta noción propia de las colonialidades modernas es la madre de la inestabilidad generalizada y la crisis actual de las instituciones democráticas, pues, por razones históricas y por la naturaleza cultural y política de las grandes regiones que constituyen la base física del Estado, una se arraiga en el occidente y la otra en el oriente, ambas, empero, imaginan el Estado de forma diferente.  
Así planteado el conflicto la pregunta es si esta polaridad puede dar frutos. Habría que ponerlo así: ¿Pude Bolivia ser un Estado Ayamara prescindiendo de la poderosa participación del oriente boliviano? Desde la óptica económica eso no es posible. En términos productivos y su participación en la generación de riqueza social el Estado no sobrevive sin el Oriente, como contrapartida, sin el occidente tampoco sobrevive el oriente, en última instancia el occidente es su mercado de estabilidad, y no el mercado externo. Un buen marxista leninista nos diría que esa es la contradicción fundamental. Ese es el croquis de la batalla final.
Para los ideólogos del actual régimen la solución de este antagonismo pasa por reconocer que el optimo posible de una sociedad mejor y en paz se daría a través del “socialismo comunitario”, “socialismo que no tiene definición al ser una categoría en construcción” según sus mentores. El imaginario que actúa detrás de esto es la estructura originaria aymara; la comunidad aymara. En la perspectiva del oriente boliviano esto adolece de una ceguera peligrosa, pues el modelo comunitario en que se basa no tiene nada que ver las formas culturalmente aceptadas de la comunidad de tierras bajas, y menos con una perspectiva libre y democrática. Ambas visones colisionan, es más, no encuentran un punto de resolución, son antagónicos por definición. Lo peligroso -aunque no es una novedad en el curso de la historia- es que ninguna de las dos tiene los recursos histórico-culturales para derrotar a la otra. Una suerte de “empate catastrófico” marca el destino inmediato de nuestro país. En ese escenario, con luces y sombras cada uno de nosotros será protagonista del futuro, futuro que para muchos viene al son de bayonetas y enfrentamientos. Ojala los unos y los otros comprendieran que la única lección duradera de la historia, es la que labra pacíficamente, si no lo creen pregúntenle a Mandela.

miércoles, 29 de agosto de 2012

El País de los Apátridas

La idea de un Estado Mestizo contrario a un Estado Indígena constituye un elemento central de la ideología masista del Estado. Según ésta concepción un Estado se considera mestizo en la medida en que conserva la visión política y la perspectiva histórica (en lo económico, cultural, administrativo, etc.) del mestizaje. El Estado Mestizo seria una entidad propia de la fase republicana en la que el Estado liberal fue administrado por élites blancoides de naturaleza burguesa y particularmente pequeña burguesía encarnada en la clase media. El Estado Indígena vendría a ser su antípoda en todos los sentidos en tanto sus contenidos de clase están dados por la cultura originaria nacional y el ejercicio estatal estarían ahora a cargo de aquellos que estuvieron hasta el advenimiento de Evo Morales, excluidos y marginados del Poder. Este es el substrato ideológico que configura el diseño de la misteriosa boleta que, finalmente, se hizo pública.  El misterio mal disimulado por una serie de seminarios y talleres “informativos” oculta empero una misión política; dotar al proyecto estatal del MAS una estructura ideológica selectiva en la que sus contenidos -que finalmente serán los del estado- logren eliminar aquellos segmentos, unos étnicamente definidos, y otros políticamente catalogados, que interfieran la naturaleza racial del proyecto aymara-centrista.

Esto que parece una elucubración política tiene resultados prácticos y de largo alcance. Todo el andamiaje censal pasa por organizar –si cabe el término- una sociedad pluricultural aymara-campesino-originaria, y para hacerlo es menester deshacerse de categorías étnicas o raciales que contaminen la virginal imagen de estos nuevos colonialismos internos.

El objetivo es rediseñar la sociedad civil de tal manera que los mestizos afincados en las clases medias -a quienes se les acusa de haber mal gobernado Bolivia durante todo el periodo republicano- queden lo suficientemente lejos de cualquier posibilidad de reorganizarse como fuerza política y perezcan en el letargo del olvido histórico. Esta segregación se ejecuta bajo el sutil engaño de la famosa pregunta censal sobre la auto-pertenencia étnica. En ella el mecanismo de la eliminación social y política del mestizaje pasa por el absurdo de mezclar categorías étnicas con criterios geopolíticos, de manera que, o estas condenado a renunciar a tu identidad mestiza declarándote aymara, quechua, guaraní, mojeño, trinitario etc. o apelar a la categoría “boliviano” como si las diferentes etnias no lo fueran. La astucia en obligarme a optar por una categoría no étnica (boliviano es una categoría geopolítica) en una nación que se constituye sobre la existencia y reconocimiento de 36 etnias no es un error demográfico, es un genocidio político y civil. El Estado Aymara se erige sobre la segregación del mestizaje y su eliminación literal de cualquier estructura que denote su existencia, por ello, el parlamento plurinacional se constituirá de las representaciones de todas las nacionalidades étnicas, cada una tendrá su o sus representantes excepto una, la mestiza, es decir, quien se declare “boliviano” está condenado a existir en condición de apátrida, entidad jurídica definida por la real academia de la lengua española como toda persona que “carece de nacionalidad”

Los representantes gubernamentales incluido el cura Albó, (a quien se debe la estratagema) han inventado tal cantidad de absurdos que finalmente lo único que se puso en evidencia fue su oscuro objetivo político. Unos evaden el tema declarándolo “intrascendente”, no falto quien dijo que los mestizos no se incluyen “porque no tiene territorio”. El vicepresidente sostiene que su eliminación se debe a que el término mestizo es de naturaleza racista, en fin, al final con esta maniobra el gobierno masista tendrá el Estado que busca, prefabricado de espaldas a la modernidad, y los mestizos el gobierno que nunca merecimos, empero, resistir siempre es posible.