martes, 11 de agosto de 2015

El Estado Prótesis


En la lengua española el término prótesis se define como el  “procedimiento mediante el cual se repara artificialmente la falta de un órgano o parte de él”. Una prótesis es un dispositivo añadida al organismo vivo de forma artificial que cumple una función determinada y que puede ser removida una vez que no sea necesario usarla, se trata de un mecanismo de recambio utilitario que permite explotar un dispositivo que aunque resulta imprescindible nunca alcanza el grado de irremplazable. Otra de sus virtudes estriba en que si se produce alguna falla o inconveniente, de inmediato se procede a su recambio y se asume que todos los problemas derivados provienen de la falla protética. Así, si a un paciente cardiaco le sobreviene un paro masivo que determina ipso facto su muerte, se dice que una falla en la prótesis implantada determinó el deceso del occiso, de manera que las responsabilidades se cosifican o despersonalizan, finalmente el único culpable termina siendo la prolífico dispositivo.

Este atractivo concepto de la medicina actual se me antoja de enorme utilidad en el análisis político y sociológico a la hora de apreciar el modus operandi del régimen actual. Estado Protético en que todos sus operadores ostentan el rango de prótesis; una vez que cumplieron sus funciones y cosechados los frutos son declarados inservibles, desdeñados, arrojados al tacho de inmundicias y en lo posible, como por escarmiento, enjuiciados y encarcelados.

El Estado Protético es un modelo de acción político-administrativa que prescinde de las cualidades humanas, se sostiene en la capacidad operativa ciega, irreflexiva, mecánica, no acepta pensamiento libre, ni moral, ni juicio de valor. Bajo esta lógica, los daños colaterales producidos por el dispositivo son de exclusiva responsabilidad de la prótesis, así, cuando los potosinos reclamaban las promesas y compromisos incumplidos, el gobierno no se hizo responsable, fue la prótesis ministerial de ese entonces. El sistema prótesis sin embargo tiene un límite conocido como el rechazo metabólico, a ese rechazo se llega cuando todo el sistema dice basta, en ese momento, la única solución posible es remover el dispositivo para siempre.

El Futuro de la Soledad Humana


Hace algunos meses un estudiante de sociología preguntó al profesor Zigmunt Bauman a que atribuía el éxito de Facebook; “el éxito del invento de Zuckerberg consiste –dijo- en haber entendido necesidades humanas muy profundas, como la de no sentirse nunca solo”. Esta brillante respuesta me llevó a una interrogante de naturaleza prospectiva: ¿cuál es futuro de la soledad humana?

Las estadísticas internacionales registran que en éste minuto, más de 3 mil millones de personas están conectadas a internet en un monologo virtual en torno al cual giran sus sentimientos, sus intereses, sus negocios, sus habilidades, sus miedos, sus dudas, sus deseos, es decir, prácticamente todo lo que un ser humano puede sentir, experimentar, indagar, temer, aceptar o rechazar esta en la línea. Las dimensiones son tan espectaculares que solo en Facebook, los más de 1.390 millones de personas, (la mayoría jóvenes) que están diariamente conectados a su plataforma, invierten 700 mil millones de minutos al mes, y emiten 30 mil millones de mensajes en ese mismo lapso de tiempo. Si se suman los minutos que el total de usuarios de Facebook invierte cada mes intercambiando información, chistes, mensajes, fotografías etc. la cifra es equivalente a 22 y medio años de una vida virtualmente desconectada. Desde el Facebook se puede ingresar a más de 2 y medio millones de sitios web que contienen prácticamente toda la información tecnológica, social, política, erótica, poética, filosófica, comercial etc. que uno pueda imaginar. La enciclopedia virtual Wikipedia albergaba hasta el año pasado 17 millones de artículos en absolutamente todas las áreas del conocimiento. El mundo entero se ha reducido a un dispositivo informático que cada vez, y con mayor calidad, rapidez y precisión satisface virtualmente todas nuestras necesidades. De hecho, sitios como Facebook, Twitter, Youtube o cualquiera de los miles que existen se han transformado en verdaderas prótesis de la existencia humana; cualquier carencia (intelectual, erótica, informativa, cognitiva, educativa o lo que fuera) puede ser eficiente y rápidamente cubierta por una prótesis virtual.

En el mundo de la realidad la situación no es menos alarmante. El desarrollo tecnológico cubre cada vez más espacios que hasta no hace mucho dependían de la habilidad, capacidades e inteligencia humana. Nuestras falencias físico-estéticas las cubren ahora un arsenal cada vez más complejo de tecnologías de implante, a nuestra soledad el Facebook, a nuestros miedos los híper-sofisticados sistemas de vigilancia y alerta satelitales, a nuestras cuentas bancarias las centrales de riesgo de interconectividad múltiple e instantánea, a nuestra inteligencia los supercomputadores como la Tianhe-2 que realiza 33 cuatrillones de operaciones por segundo. Se estima que para el 2050, más de 2 tercios de las labores domésticas las ejecutarán robos dotados de inteligencia artificial. En breve, todas las facultades del hombre se resumirán a un algoritmo.

Las Redes Sociales han invadido nuestra privacidad de forma sistemática, y lo peor de todo, con el absoluto consentimiento nuestro. En cuestión de segundos todos los que forman nuestras listas, (a lo que se suma todos los que comparten nuestro mensaje con sus propias listas) habrán leído el mensaje. Hoy felicitamos al recién casado por Facebook, damos pésames, consolamos al deprimido, aconsejamos al angustiado, insultamos el opositor, denostamos al adversario, hacemos invitaciones, buscamos trabajo, formalizamos citas, mandamos piropos y si nos es posible adjuntamos foto y video.

Llegará un momento en que ningún acto que podamos calificar como “social” escape al entorno de las redes, a la sofisticación tecnológica o a la inteligencia virtual. Se me ocurre que llegado ese instante en el desarrollo de la especie, habremos eliminado de la subjetividad humana uno de sus derechos más profundos y probablemente más constructivos: el derecho a la soledad. Para entonces nuestro más fiel compañero, nuestro confidente, el cómplice más próximo llegará con marca y código; algo así como Samsung S6

lunes, 15 de septiembre de 2014

El Proyecto Estatal del MAS y las Elecciones de Octubre


Los periodos electorales suelen estar llenos de acontecimientos y anécdotas que por lo general encubren los factores que cada uno de ellos conlleva, lo cierto es que hay elecciones que constituyen puntos de inflexión en el desarrollo político de la sociedad, y el actual proceso es uno de ellos.

Subyace a esta aseveración una hipótesis que considero relevante a fin de comprender más allá de los discursos lo que en realidad se juega. La  hipótesis sostiene que el proceso iniciado con el advenimiento del MAS alcanzó, en casi nueve años de gobierno, el punto de inflexión entre el cierre del ciclo Nacionalista Revolucionario iniciado en abril de 1952, y la construcción de un modelo estatal diferente genéricamente denominado Estado Plurinacional.

El Estado del 52 fue una construcción posible gracias a una alianza de clases en que los sujetos históricos de primera línea provenían de la incipiente clase media, el proletariado, entendido en los términos propios del marxismo clásico, no era más que un apéndice de la dinámica social y política a quienes la “pequeña burguesía” arrebató el timón de la historia. Los campesinos para entonces se constituyeron en milicias armadas incondicionalmente fieles al Movimiento Nacionalista Revolucionario, empero, los límites de su poder quedaron claros de principio a fin; eran el brazo armado de la revolucionaria clase media que logró poner el país a la altura del siglo XX. La protoburguesia minera fue temporalmente desterrada del país con la nacionalización de minas.

El MNR de aquellos tiempos compartía con otros gobiernos de la época un discurso radicalmente antiimperialista, desplegó una amplia política de nacionalizaciones en defensa de los recursos naturales, declaró la guerra a las transnacionales y reivindico los derechos indígenas a través del reconocimiento de su ciudadanía; abolió el pongueaje y estremeció a los grandes patrones latifundistas con la Reforma Agraria.

Si uno compara las narrativas que dieron origen al Estado Nacionalista Revolucionario del 52, (particularmente en el primer gobierno de Paz Estenssoro) y las actuales, las similitudes son tan notorias que su proximidad ideológica es casi obvia, excepto que, -por decirlo de alguna manera- el Estado de Evo Morales no es el Estado de Víctor Paz, la diferencia estriba en que los sujetos históricos en cada uno de los casos no son los mismos. Durante todo el ciclo nacionalista y aún en su fase neoliberal, fueron las clases medias primero y la burguesía nacional desarrollada principalmente en el sector agroindustrial las que gestionaron el proceso histórico; en el Modelo estatal que se juega el todo por el todo en estas elecciones, son las entidades étnicas las que se instalan en el epicentro del proceso de construcción estatal, el conjunto de las clases sociales –pequeña burguesía, burguesía, lumpen, campesinos pobres etc.-  actúan en calidad de eventuales aliados, pero ya no son el dispositivo que organiza el curso de la historia, de manera que, aunque hicieran lo mismo que hizo aquel épico MNR del 52, el destino de la sociedad y su significación práctica, teórica, ideológica y simbólica es diferente; el sujeto histórico del proyecto masista está cifrado en el horizonte de un etnocentrismo aimara-andino más allá de las clases sociales. El éxito del MAS-IPSP es en gran medida el producto certero de un proyecto fallido  que pretendía construir una sociedad de indígenas y mestizos al margen de los primeros y en beneficio de los segundos, Evo Morales remedió la falla y al hacerlo, (en estricto cumplimiento de la dialéctica Hegeliana), despertó sus propios demonios; muy pronto los nuevos sujetos del Estado Plurinacional no serán más que una renovada burguesía nativa tan voraz como las anteriores, y para entonces, tendremos la impresión de que  - como decía Nietzsche -  todos  hacen lo mismo, pero de otra manera.

lunes, 18 de agosto de 2014

La Furia del Candidato


La semana pasada, un debate público entre candidatos a senadores regionales convocado por la carrera de ciencias políticas de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno terminó en un duro enfrentamiento entre oficialistas y opositores. El incidente se produjo a propósito de un comentario emitido por un alumno localizado en la primera fila del recinto; según las versiones de testigos presenciales el joven universitario interrumpió la exposición de Romero con una sola expresión: “mentiroso”; esa fue la chispa que incendió la pradera.

Es obvio que proclamar a los cuatro vientos que la mentira y el cinismo han tomado status de Política de Estado con el gobierno de Evo Morales, está bien lejos de acabar con su Poder y menoscabar la estructura que lo rodea, empero, esto es tan claro, como claro es que echárselo en cara tiene un efecto demoledor porque pone en evidencia las falacias del régimen a  despecho de todos y cada uno de los discursos, informes, promesas, presagios, augurios, adivinaciones y premoniciones que hoy hacen parte del discurso político oficial. La furia del candidato no se desencadenó porque el término “mentiroso” constituya una ofensa a la dignidad del increpado, tampoco porque pertenece al glosario de los insultos más abominables de la rica y florida lengua española; el candidato montó en furia porque como dice el sabio proverbio popular: las verdades siempre duelen.

Los especialistas en semiología de la lengua explican esto de una manera por demás convincente; sostienen que a cada expresión hablada le corresponde una organización definida de la realidad, esto quiere decir que, cuando todo lo que tengo en mi dormitorio está en su lugar, la expresión “mi cuarto esta ordenado” tiene sentido, pero la expresión cae en el absurdo cuando mi dormitorio es un desastre: esa es la razón por la que la mayoría de los políticos oficialistas no soportan que se les diga “mentiroso”; esta palabra les permite percatarse que casi todo lo que dicen cae en el absurdo de las justificaciones a cualquier precio, justificaciones que, finalmente, solo son el sacrificio de la verdad a cambio de Poder. El joven universitario no habló del crecimiento del PIB, ni de las enormes cuantías de la economía actual, ni de los infinitos montos de bonos y canchas de fulbito, no le dijo al candidato nada que sea parte de los argumentos de la oposición, no esgrimió criterios ideológicos ni postulados partidarios, simplemente puso en evidencia el absurdo de mentirle al pueblo como si este no se diera cuenta del engaño. La brevísima expresión que desató la furia del candidato puso de manifiesto que en la vida real; a precario argumento le sigue siempre un precario Poder.

 

 

 

Los Relojes del Sur


Una vieja historia china cuenta que un monarca de la antigüedad mandó a flechar todas las efigies de sus dioses desafiando su poder. Consiente que el tiempo consumía su vida decidió construir un palacio para que la noche fuese perpetua y nunca llegara un nuevo día, creía que podía jugar con el tiempo; vanos fueron todos sus esfuerzos, como el tiempo y la historia no van en reversa, el iluso príncipe murió como cualquier mortal, su comunidad retomó su destino, el palacio de las sombras quedó en el olvido y los ciudadanos restituyeron sus dioses. La vieja población es hoy la capital de China Popular, Pekín, hoy Beijing. La meca del capitalismo de Maduro.

Si el protagonista de esta tragedia hubiera poseído en el aquel tiempo un reloj mecánico, con absoluta seguridad hubiera invertido el giro de las manillas porque de lo que en el fondo se trata, es de revertir el orden de las cosas.

Basado en esta lógica, un alto funcionario del Ministerio de Educación anunció hace unos días que en las escuelas se enseñará a los niños a leer la hora al revés. El programa se aplicará sólo a niños escolares porque los mayores ya “están colonizados”; el suigéneris reloj descubre así su verdadera vocación; revertir el orden de la realidad de forma que la “descolonización” pasa por imponer un proceso cognitivo en reversa. Formalizando la ecuación semiótica los niños aprenderán que la barbarie era mejor que la modernidad, que el mestizo-blancoide es equivalente a la miseria, que el socialismo fracasado es la prueba irrefutable del éxito, que las cárceles cubanas atestadas de disidentes, son el emblema de la libertad, que los corruptos de ahora son la quinta esencia de las virtudes, que los dictadores asiáticos son símbolos de la liberación de los pueblos, que el sur es el norte, que lo positivo es ahora negativo, etc.

Evaluadas las proporciones de este dispositivo ideológico, no cabe duda que el gobierno llegó a la conclusión de que el país ingresó a la quinta etapa del proceso de cambio, etapa en que según el texto oficial, el objeto a transformarse ya no es el ejercicio del Poder, la economía, la salud o la educación, sino, por encima de todo, el cerebro de los ciudadanos. Mala señal, peor augurio, porque todos los que pensaron como el monarca chino sólo dejaron a sus pueblos rezagados en la trastienda de la historia.

martes, 22 de abril de 2014

Maduro y los fascistas

La beligerante verborrea de algunos líderes latinoamericanos actuales, como Maduro, muestra un patrón discursivo que hace parte de la retórica oficial de los actuales populismos latinoamericanos, por ejemplo: todos recurren al calificativo de “fascista” cuando deben referirse a sus opositores, disidentes o detractores. La historia del término sin embargo, puede darnos ciertas claves para su comprensión. Veamos.

En el siglo pasado Bosch, Perón, Getulio Vargas o Paz Estenssoro preferían apelar al concepto de “imperialista”, evitaban el término “fascista” seguramente porque el recuerdo tan próximo de los campos de exterminio y la aún dolorosa memoria de los hombres que se llevo la Segunda Guerra Mundial, recomendaba -con más lógica que prudencia semántica- eliminar del diccionario ideológico un vocablo escrito con la sangre de millones de inocentes inútilmente sacrificados. Durante la post-guerra, a diferencia del marxista-leninista que ostentaba su denominación con orgullo y valentía, los fascistas evitaban ser identificados por ese calificativo, el término se asociaba –como dice Payne- a las nociones de “violento”, “brutal” y “dictatorial”. Bajo condiciones tan poco motivadoras, los fascistas encontraron una estrategia discursiva enormemente eficiente; atribuían al adversario los rasgos de su propia naturaleza, así, todo enemigo político era “violento” “brutal” y “totalitario”, en otras palabras; era fascista; ¿Cómo esto fue posible? Las explicaciones más serias sostienen que se trata de un artificio que descubrió Freud: los humanos –sostenía- suelen negar su naturaleza para afirmarla.

En efecto, la historia ha mostrado que las más aberrantes dictaduras modernas se autoproclaman antifascistas y democráticas, Pinochet, la tétrica secuencia militar argentina, los hermanos Castro, el espantoso Stalin y ni que se diga de los dictadores de Oriente Medio que sometieron sus pueblos por décadas con mano de hierro, empero, hasta el lenguaje suele desplomarse frente al peso de la realidad. Todos los artificios de la lengua resultan inútiles cuando la aguda conciencia social percibe que los calificativos y apelaciones semánticas están vacías, cuando lo que se dice negro en realidad es blanco, cuando lo que se dice democrático en realidad es totalitario, cuando el tachado de fascista es en realidad su opuesto, o cuando el autoproclamado adalid de la democracia es solo una deriva de las dictaduras modernas, ese es el momento en que mueren los discursos y perecen frente al tribunal inapelable de la historia los falsos profetas.

viernes, 4 de abril de 2014

El Fin de un ciclo y la caída de Maduro

El curso que van tomando los acontecimientos en Venezuela deja ver con cierta claridad que el punto de resolución de la crisis comporta la salida de Maduro, y el inicio de un proceso de transición previsto ya por la mayoría de los analistas regionales. Las multitudinarias marchas que acompañaron a Leopoldo López y la escamoteada victoria de Capriles en las pasadas elecciones son un claro indicador de que las posibilidades de un chavismo sin Chávez son escasas.

Para algunos analistas la situación podría ingresar en un impase de largo alcance sustentado en el desgaste de las fuerzas de oposición, sin embargo, la historia de nuestras sociedades ha mostrado que este tipo de procesos contienen una fuerte dosis entrópica y que, una vez alcanzo un grado de certeza y un nivel consistente de participación ciudadana, el punto de no-retorno es inevitable. Las “Primaveras” modernas -como la de Egipto y otros países del medio Oriente- se sujetan a parámetros sociológicamente definidos y recurrentes; son emergencias juveniles, demandan libertad y respeto a los derechos y se posicionan en el concierto de una economía global capitalista sin abandonar los valores de equidad e identidad tan necesarios en nuestras sociedades, declaran así, la precariedad de los conceptos de “derecha” e “izquierda”, son ante todo, emergencias de la sociedad civil.

Es posible que la salida de Maduro tome aún un tiempo, pero el cierre de un ciclo que hasta no hace mucho se interpretaba como “modelo” alternativo, inevitable y de largo aliento ha colapsado. El socialismo Siglo XXI se difumina en una retórica cuyo efecto es aniquilado por el peso de una realidad abrumadora, en el caso Venezolano esta realidad se tradujo en inseguridad ciudadana, criminalidad, inflación, escasez y las ya conocidas violaciones a los derechos civiles, políticos y humanos que hacen parte de los enconos subjetivos de la revuelta juvenil.

Una vez más, el populismo latinoamericano ha fracasado, lo que queda por delante es una secuela de desequilibrios geopolíticos que arrastrarán a países latinoamericanos. En el debe y el haber habrá que hilar muy fino para alcanzar un balance que sea históricamente equilibrado y políticamente correcto.



martes, 25 de febrero de 2014

Justicia, o el Síndrome Boomerang


El presidente Evo Morales declaró públicamente que la reforma al Poder Ejecutivo no dio los resultados que se esperaba, y que de nada sirvió poner profesionales de pollera y sombrero haciendo referencia a su composición étnica, la declaración muestra al menos tres elementos que debemos destacar: Primero que sus palabras constituyen una tácita aceptación del fracaso de la reforma llevada a cabo por el régimen, segundo, un hábil manejo del fracaso al transformarlo en una propuesta electoral, (recordemos que una buena oferta electoral es aquella que propone soluciones a demandas insatisfechas de alta sensibilidad social) y tercero, que la situación del Poder Judicial ha tocado fondo. Si bien es cierto que estos problemas tienen una vieja data, no es menos cierto que la situación presente no se había dado nunca antes. Funcionarios mediocres, corruptos y probos estuvieron desde la fundación de la Republica en los altos, medios y bajos niveles operativos de esta instancia del Estado, aún así, la situación actual excedió todos los límites, la interrogante es: ¿porque ahora y no antes?
Primero porque los funcionarios que puso el gobierno, no estaban ahí para administrar justicia, fueron operadores políticos encargados de coadyuvar el proceso de judicialización de la política a fin de encarcelar o neutralizar cualquier líder o “foco” opositor, y segundo, porque las leyes funcionan en los marcos de la institucionalidad democrática, que fue, sin duda, lo primero que arrasaron.
Todos los gobiernos desde hace muchísimo tiempo controlaron de formas encubiertas o abiertas operadores de justicia, lo que diferencia la situación actual es que esa perversa manipulación antes se daba en los marcos de la institucionalidad democrática que, a pesar de todo, imponía limites y puniciones, hoy, con una institucionalidad literalmente pulverizada, funcionan en el vacío y a expensas de instrucciones superiores. Lo grave es que la situación, más allá de cualquier oferta electoral, está condenada a replicarse porque todo intento serio de restituir la vigencia de la Ley terminaría desnudando el Poder Judicial y hay demasiadas cosas que no se deben ver. La Reforma impuesta de la forma más grosera, se ha transformado en un boomerang cuyo recorrido apunta peligrosamente a sus propios fusileros. Así es la historia, nunca se sabe dónde termina lo que mal comienza.

El Fin de un ciclo y la caída de Maduro

El curso que van tomando los acontecimientos en Venezuela deja ver con cierta claridad que el punto de resolución de la crisis comporta la salida de Maduro, y el inicio de un proceso de transición previsto ya por la mayoría de los analistas regionales. Las multitudinarias marchas que acompañaron a Leopoldo López y la escamoteada victoria de Capriles en las pasadas elecciones son un claro indicador de que las posibilidades de un chavismo sin Chávez son escasas.

Para algunos analistas la situación podría ingresar en un impase de largo alcance sustentado en el desgaste de las fuerzas de oposición, sin embargo, la historia de nuestras sociedades ha mostrado que este tipo de procesos contienen una fuerte dosis entrópica y que, una vez alcanzo un grado de certeza y un nivel consistente de participación ciudadana, el punto de no-retorno es inevitable. Las “Primaveras” modernas -como la de Egipto y otros países del medio Oriente- se sujetan a parámetros sociológicamente definidos y recurrentes; son emergencias juveniles que demandan libertad y respeto a los derechos y se posicionan en el concierto de una economía global capitalista sin abandonar los valores de equidad e identidad tan necesarios en nuestras sociedades, declaran así, la precariedad de los conceptos de “derecha” e “izquierda”, son ante todo, emergencias de la sociedad civil.

Es posible que la salida de Maduro tome aún un tiempo, pero el cierre de un ciclo que hasta no hace mucho se interpretaba como “modelo” alternativo, inevitable y de largo aliento ha colapsado. El socialismo Siglo XXI se difumina en una retorica cuyo efecto es aniquilado por el peso de una realidad abrumadora, en el caso Venezolano esta realidad se tradujo en inseguridad ciudadana, criminalidad, inflación, escasez y la ya conocidas violaciones a los derechos civiles, políticos y humanos que hacen parte de los enconos subjetivos de la revuelta juvenil.

Una vez más, el populismo latinoamericano ha fracasado, lo que queda por delante es una secuela de desequilibrios geopolíticos que arrastrarán a la Argentina primero, y eventualmente a regímenes como el nuestro y el ecuatoriano. En el debe y el haber habrá que hilar muy fino para alcanzar un balance que sea históricamente equilibrado y políticamente correcto.



viernes, 6 de septiembre de 2013

Un Síndrome Delincuencial

Estábamos acostumbrados a convivir von la corrupción de los funcionarios públicos, pero, hasta hace poco era relativamente sencillo distinguir entre un funcionario corrupto, y una estructura corrupta. Cuando se descubría algún “negociado” se afectaba sin duda la imagen del gobierno en su conjunto, pero quedaba relativamente claro que ese funcionario corrupto aprovechaba su posición para delinquir, ¡había una oveja negra en el rebaño! empero, otra es la situación cuando todo el rebaño es de ovejas negras. En la perspectiva sociológica podría decirse que la diferencia entre el primer y segundo caso, marca la diferencia entre un “estado corrupto” a otro “delincuencial”

Parece que eso es lo que la percepción ciudadana experimenta en la actualidad. La certeza cada vez más afianzada y respaldada por la cadena de acontecimientos oscuros que rodean la administración estatal, empieza a dejar claro que no es el apetito individual de los arribados lo que se expresa en la ola de escándalos que sacude el gobierno desde su misma instauración, sino que, se trata de una estructura en la que casi todo está permitido y asegurado. Lo que parecía un efecto asociado a la natural borrachera de poder que suele experimentar un gobierno cuando se siente imbatible y eterno, ha dado paso a la sensación generalizada de que la resaca comporta un ilimitado disfrute del Poder más allá del bien y del mal, síntoma claro de un síndrome delincuencial.

Los “accidentes” ya no son la excepción, sino la norma. La impunidad selectiva y una administración de justicia orientada solo a los disidentes y opositores, crea las condiciones ideales para este paraíso de sombras. Todo indica sin embargo que los discursos explicativos se agotan, los hechos los desmienten dramáticamente; el Jefe Antinarcóticos termina preso por narcotráfico, el jefe policial anticorrupción termina preso por corrupto, a lo que se suma que los hechos se empiezan a relacionar en el tiempo, curiosas relaciones “de trabajo” empiezan a mostrar ramificaciones insospechadas; no es uno, aislado, osado, confiado y desprevenido, son demasiados, todos juntos y bajo una misma estructura. Esta es una cuestión delicada, pues puede pasar lo mismo que sucede cuando un castillo de naipes pierde una carta: se caen todas.



jueves, 18 de julio de 2013

¿Y Después de la Orgía?

Una agente infiltrada protagoniza toda una escena de atropellos y abusos al Canciller en los conflictos de Chaparina. Un canciller de la República se brinda como cebo represivo, misteriosamente la infiltrada desaparece del escenario. El canciller queda en ridículo. Los jefes de la infiltrada dicen que pidió vacaciones por stress. La oposición pide la renuncia del canciller que se prestó a semejante juego. Una comisión de policías antinarcóticos requisa la nave diplomática brasilera. Un ex alto funcionario del gobierno, hoy encarcelado por extorsión, da detalles de la forma en que el gobierno arma celadas y prefabrica delitos de forma casi novelesca, entre tanto, el gobierno articula una protesta internacional a propósito de la negativa de sobrevuelo que  cuatro países europeos dan al avión presidencial, el bochornoso acontecimiento que es declarado un atentado contra la dignidad y la propia vida del mandatario se vuelca en contra, el gobierno clama respeto y cumplimiento de normas internacionales mientras las viola sistemáticamente. La ministra de comunicaciones declara públicamente que la denuncia sobre las requisas a aviones diplomáticos brasileros son falsas, el presidente lo ratifica, los diputados masistas sostiene que se trata de acciones mediáticas destinadas a afectar la imagen del gobierno más democrático del mundo, apenas terminan de dar sus fogosos argumentos el canciller brasilero oficializa la denuncia; no fue una, fueron tres naves en tres oportunidades diferentes requisadas ilegal y abusivamente. Por su lado los dirigentes de la VIII y IX Marcha descubren que no fue una, fueron catorce los infiltrados. Todo sucede como un film de misterio, gansterismo y poder.
Maquiavelo describió la fría ecuación del calculo político, les enseñaba a los príncipes como moverse en momentos en que el Poder feudal se venía abajo, la genialidad de Maquiavelo radicó en vislumbrar cómo sería la política en la modernidad... y sus límites, empero, se quedo chico, nunca pensó que la ambición de poder adoptaría los caracteres de una orgía. El Poder lo es todo.  No interesa si se violan derechos internacionales, si se denigra la razón, si la mentira toma fuerza de Ley Natural; todo vale al calor de la orgía. Lo mismo le paso a Stalin que terminó en la galería de los más brutales dictadores junto a Hitler y Mussolini, a él, le costó el odio de su pueblo, a Hitler un balazo suicida y a Mussolini y la Petacci, su amante, la horca y el desprecio. No hay orgia que dure mil años y menos que termine bien.

martes, 16 de julio de 2013

Boaventura de Sousa Santos y el Colonialismo al Revés

De Sausa Santos puede ser considerado el ideólogo en línea de los nuevos populismos latinoamericanos. Para fundamentar el accionar de los gobiernos del tipo mencionado, el prestigioso sociólogo sostiene que los problemas del capitalismo actual (designado como postcapitalismo) tienen dos vías posibles; imaginar soluciones capitalistas al capitalismo actual o, imaginar soluciones pre-capitalistas al capitalismo actual. En la última alternativa localiza el caso boliviano y encuentra ahí los filones originario-campesinos que lo sostienen. El argumento es aún más sutil: “ni los unos ni los otros –dice- imaginan el capitalismo sin el colonialismo interno”, aseveración que permite comprender el colonialismo al revés del proyecto estatal del actual gobierno, consistente en pretender descolonizar la sociedad nacional colonizándola desde la cosmovisión aymara.

De Sousa Santos cree que “tenemos problemas modernos, para los cuales no hay soluciones modernas”, las soluciones propuestas por el liberalismo y el marxismo –dice- “ya no sirven”, eran parte de una primera modernidad, pero son inútiles en la segunda modernidad, la de Habermas. Para criticar la modernidad occidental asevera que las visiones universales (globales) son artificios coloniales destinados a hacer invisibles otras visiones que trascienden la realidad, se trata de las lecturas locales. Estas identidades hasta ahora ignoradas, sin embargo, “están incapacitadas para ser alternativas creíbles” frente al influjo de lo universal y global. Muy cierto, las culturas que se encapsulan no prosperan, su apertura a un mundo más ancho y cada vez menos ajeno es la condición de su propia sobrevivencia, sucede, empero, que los nuevos populismos latinoamericanos con fuerte contenido étnico, como el caso nuestro y el ecuatoriano, caen en el error apuntado por Sousa; apelan a las culturas locales para construir nuevas formas de dominación interna, algo así como revelarse frente al eurocentrismo de occidente, re-articulando un etnocentrismo emergente.

Sausa es sin duda el teórico más profundo sobre los procesos de cambio que experimentan países como Bolivia.  Sin embargo, es frecuente que una gran teoría sirva a moros y cristianos, y en el caso que nos atañe, las propuestas de este pensador utilizadas de manera arbitraria pueden correr el mismo destino del puñal que terminó en manos de un mono: ¡se lo clavó él mismo!

domingo, 30 de junio de 2013

Brasil: La Indignación en las Ruas

Las protestas en el Brasil sorprendieron a todo el mundo por lo súbito y desconcertante de sus orígenes. La primera reacción fue de un profundo desconcierto y los analistas no atinaban a descifrar el origen de la indignación. Apenas decantado el proceso podrían sin embargo identificarse algunos de los elementos que eventualmente dan curso al poderoso movimiento de la sociedad civil brasilera. En este articulo planteo algunas hipótesis en torno a los factores sociológicos que dieron origen al proceso.

En principio es bueno notar que la composición de los protestantes muestra algunos datos interesantes. "De las 65.000 personas que se reunieron en Sao Paulo el 17 de junio, un 84% no tenía preferencia partidaria, según una investigación de Datafolha publicada en el diario Folha de Sao Paulo. Quizá por eso muchos gritaban fases como el pueblo ya no necesita partidos políticos. Según la misma encuesta, un 71% de las personas participaba por primera vez de una protesta. La mayoría de ellos tiene entre 26 y 35 años aunque la mitad tiene menos de 25. El 81% se enteróó del acto por Facebook. Casi el 80% tiene un nivel educacional superior (comparado con un 24% del total de la población) y más del 22% son estudiantes. La encuesta también reveló que un 56% protestaba contra el alza en los precios del transporte, un 40% contra la corrupción, el 31% protestaba contra la violencia y la represión de la policía. Un 27%  pedía una mejor calidad en el sistema de trasporte"

Se trata por tanto de un segmento de la sociedad que difícilmente podría asimilarse en plenitud a los estratos más pobres de la sociedad brasilera, no están –excepto en calidad de vándalos- los pobres de las favelas, el lumpen o el proletariado empobrecido y explotado en el típico sentido de la sociedad industrial moderna, son en todo caso estratos de clase media nacida como efecto del desarrollo sostenido que el coloso sudamericano logro en los últimos 20 años.

Aunque la protesta se inicia rechazando el incremento de 0,20 centavos de real al pasaje en transporte público, casi de inmediato la demanda se diluye en un espectro mucho más complejo. Para cuando el gobierno e Dillma Ruseff deroga las disposiciones sobre el incremento, el discurso que se generaba en las calles había cambiado y ampliado el espectro de sus demandas tocando los puntos más sensibles de la realidad brasilera: la corrupción, el descredito de la política y de los partidos, el despilfarro en onerosas inversiones ligadas a la Copa de las Confederaciones, la salud y la educación, rubros echados al olvido. De pronto, la cultura futbolística de la sociedad brasilera había trocado símbolos iconográficos de la sociedad brasilera y la presidente pasó momentos difíciles al inaugurar un partido en el emblemático Maracaná, no solo la abucharan sino que entonaron el himno nacional de espaldas a su presidenta. Probablemente un slogan de las marchas en Rio daba cuenta de la nueva situación, "Perdone las molestias, estamos cambiando el país".

El profesor Juan Arias en un artículo publicado por el periódico EL País de España se hacía algunas preguntas que permiten identificar los contornos del conflicto: "¿Por qué surge ahora un movimiento de protesta como los que ya están casi de vuelta en otros países del mundo, cuando durante diez años Brasil vivió como anestesiado por su éxito compartido y aplaudido mundialmente? ¿Brasil está peor hoy que hace diez años? No, está mejor. Por lo menos es más rico, tiene menos pobres y crecen los millonarios. Es más democrático y menos desigual...¿Por qué salen a la calle a protestar por la subida de precios de los transportes públicos jóvenes que normalmente no usan esos medios porque ya tienen coche, algo impensable hace diez años?¿Por qué protestan estudiantes de familias que hasta hace poco no hubiesen soñado con ver a sus hijos pisar una universidad?¿Por   qué aplaude a los manifestantes la clase media que por vez primera en su vida han podido comprar una nevera, una lavadora, una televisión y hasta una moto o un coche de segunda mano?¿Por qué Brasil, siempre orgulloso de su fútbol, parece estar ahora contra el Mundial, llegando a empañar la inauguración de la Copa de las Confederaciones con una manifestación que produjo heridos, detenciones y miedo en los aficionados que acudían al estadio?¿Por qué esas protestas, incluso violentas, en un país envidiado hasta por Europa y Estados Unidos por su casi nulo desempleo?¿Por qué se protesta en las favelas donde sus habitantes han visto duplicada su renta y recobrada la paz que les había robado el narcotráfico?¿Por qué, de repente, se han levantado en pie de guerra los   indígenas que poseen ya el 13% del territorio nacional y tienen al Supremo siempre al lado de sus reivindicaciones?¿Es que los brasileños son desagradecidos a quiénes les han hecho mejorar? Las respuestas a todas esas preguntas que producen en tantos, empezando por los políticos, una especie de perplejidad y asombro, podrían resumirse en pocas cuestiones.En primer lugar se podría decir que, paradójicamente, la culpa es de quien les dio a los pobres un mínimo de dignidad: una renta no miserable, la posibilidad de tener una cuenta en el banco y acceso al crédito para poder adquirir lo que fue siempre un sueño para ellos (electrodomésticos, una moto o un coche).Quizás la paradoja se deba a eso: al haber colocado a los hijos de los pobres en la escuela, de la que no gozaron sus padres y abuelos; al haber permitido a los jóvenes, a todos, blancos, negros, indígenas, pobres o no, ingresar en la universidad; al haber dado para todos accesos gratuito a la sanidad; al haber librado a los brasileños del complejo antaño de culpa de perros callejeros; al haber conseguido todo aquello que convirtió a Brasil en solo 20 años en un país casi del primer mundo." (El País, 27 de Junio)

Si seguimos el hilo conductor de estas reflexiones llegamos a la misma conclusión del profesor Arias, los Indignados son la nueva clase media brasilera. Habría sin embargo que ampliar la deriva de esta hipótesis y añadir que son las clases medias emergentes acompañadas de una ampliación de las expectativas que el anacrónico Estado brasilero no puede metabolizar ni responder con eficiencia. En las sociedades del primer mundo, la ampliación de las clases medias vino acompañada de una sistemática satisfacción de sus expectativas. De hecho, la indignación en Europa no se produce porque las clases medias producto del desarrollo capitalista de avanzada se sienten frustradas ante la incapacidad estatal de satisfacer sus expectativas. A las clases medias europeas se les brindaba de sobra todo lo que su propio ascenso requería, educación de calidad, salud de calidad, transporte adecuado, transparencia en la gestión pública, bajos niveles de corrupción e impunidad, acceso al crédito, bajas tasas de interés, etc. a ellos no los llevó a las calles el sentimiento de la frustración que eventualmente amenazaba su nuevo status, sino, más bien, la supresión de los mecanismos económicos y sociales que ya cubrían esas expectativas. En un caso, la protesta nace de la imposibilidad de realizar los sueños que comporta una clase ascendente, en el otro, el miedo que produce perderlos, en síntesis, lo del Brasil habla de una anomalía en el espectro de las expectativas insatisfechas que el propio desarrollo de las clases sociales produce: a mayor desarrollo de una clase, mayores expectativas sociales, económicas, politices y culturales.

Un tercer elemento (a más del desarrollo de la clase media y la ampliación insatisfecha de sus expectativas) radicaría en la magnitud de la desigualdad socioeconómica que caracteriza ese país. Las estadísticas de NN.UU. muestran que el 10% de la población brasilera absorbe el 50.6% del Producto interno bruto y solo 0.8% de la riqueza producida por el país se queda en los estratos más pobres. El índice de Gini, que mide la desigualdad social le da un coeficiente de 0,56, por encima de Chile, Argentina, Perú, Panamá y Ecuador, obviamente peor a cualquier país desarrollado, (el índice mide en una escala en que 0 es desigualdad nula, y 1 desigualdad máxima)  a lo que debe agregarse que es uno de los países más caros del mundo. Varios índices internacionales lo catalogan como  más caro que EE.UU. Holanda, Suecia, Suiza, Australia, Alemania, casi el doble de la zona euro.

De esto se desprende que al acenso de una clase media munida de una lectura mucho más amplia de su propia realidad, años luz de lo que podían haber imaginado sus padres hace apenas 20 años atrás, hay que agregarle una creciente insatisfacción de sus expectativas en un país carísimo y terriblemente desigual.

Un cuarto elemento, incisivamente presente en la protesta de los Indignados está marcado por la impunidad y la corrupción. La corrupción es el detonante de fondo, su onda expansiva  creó a lo largo de los últimos 15 años las condiciones de la indignación. Una clase política corrupta que ha logrado escamotarle al pueblo brasilero cifras extraordinarias en beneficio propio y de una burguesía secante forma el transfondo de la situación que analizamos.

De lo expuesto se concluye a título de hipótesis sociológicas, que la crisis del Brasil está condicionada por cuatro elementos sociológicos centrales: 1) El ascenso de una clase media producto del propio desarrollo capitalista del país. 2) Una revolución explosiva de los imaginarios sociales expresado en una ampliación de las expectativas que el Estado brasileño no puede cubrir eficientemente produciendo niveles acumulativos de frustración 3) Un altísimo nivel de desigualdad social que amplía la brecha entre podres y ricos acicateada por un índice de precios carísimo y, finalmente,  4) una corrupción crónica que avanza a la par de una impunidad inaceptable, por lo general asociada a los partidos políticos, la poderosa burguesía brasilera y la clase política local.

Bajo estas condiciones es posible comprender de mejor manera la indignación de la sociedad brasilera, empero, no es una crisis más del desarrollo del capitalismo local, es una crisis que hace a los fundamentos de la sociedad brasilera al punto de producir negaciones impensables en la cultura ciudadana (como la que, para sorpresa de todos el mundo, le da la espalda a la Copa de las Confederaciones, al futbol,  icono de su orgullo nacional). Se trata de una crisis de fundamentos que exige una reconstrucción de la estructura social, económica, política y cultural del Coloso de América, un estado de cosas que además, con cierta franquicia, podría derivar en una Primavera Latinoamericana al estilo del Medio Oriente.